#yomisma #somosloquenospasa
Hay un momento del año —primavera— en el que muchas notamos lo mismo: más pelos en la ducha, en el cepillo y en la ropa. Y claro, la cabeza empieza: “¿me estoy quedando sin pelo?”
Respira: perder pelo a diario es normal. La Academia Americana de Dermatología habla de una caída habitual de 50 a 100 cabellos al día.
Lo que pasa es que, en ciertas épocas, nos damos más cuenta o puede haber un pequeño aumento temporal por cambios de rutina, estrés, salud, alergias o estación.
La clave no es entrar en pánico: es volver a lo básico. Cuero cabelludo cuidado + lavado amable + hábitos que sostienen.
1) ¿Cuándo es “normal” y cuándo conviene mirarlo?
Es normal ver caída diaria. Ahora bien, si notas:
caída muy abundante que dura semanas,
zonas con claros o placas,
picor intenso, dolor o descamación,
o pérdida repentina tras fiebre, estrés fuerte, cirugía, cambios hormonales… podría haber un efluvio telógeno (caída difusa temporal) u otra causa que merece revisión.
Si tienes dudas, un dermatólogo/tricólogo te lo aclara rápido.
2) “Champú sin tóxicos”: qué significa de verdad
Aquí va una verdad sencilla: no necesitas el champú perfecto, necesitas uno que no irrite tu cuero cabelludo.
Ingredientes que a veces dan guerra (sobre todo si eres sensible)
Sulfatos muy agresivos: limpian “a lo bruto” y pueden irritar o resecar en algunas personas. En dermatología se mencionan como frecuentes en dermatitis irritativa por champús.
Fragancias/perfumes: son de las causas más típicas de alergia de contacto en cosmética. Si tienes picor o cuero cabelludo reactivo, probar “sin perfume” puede marcar diferencia.
Conservantes sensibilizantes (en personas predispuestas): no es para vivir con miedo, pero si eres reactiva conviene simplificar.
Traducción “NuncaTanYo”: menos estímulos, más paz.
Entonces, ¿qué busco?
“para cuero cabelludo sensible”
“sin fragancia” si tienes picor
tensioactivos/limpiadores más suaves (limpieza sin barrer la barrera cutánea)
y que te deje el cuero cabelludo cómodo (sin tirantez ni picor)
3) ¿Y los “naturales”?
Lo natural puede ser maravilloso, pero una cosa importante: natural no siempre significa menos alergénico. Algunos extractos o aceites esenciales pueden irritar a personas sensibles.
Lo útil es este enfoque:
Si tu cuero cabelludo está bien: puedes jugar con fórmulas más botánicas.
Si está reactivo: mejor simple + suave + sin perfume una temporada.
4) Rutina de primavera (por fuera): simple y efectiva
1) Lava el cuero cabelludo, no el pelo
Masajea con yemas (no uñas) 30–60s. Enjuaga bien.
El champú es para piel; el acondicionador, para medios y puntas.
2) Acondicionador siempre en puntas
Reduce rotura y fricción (y muchas veces lo que parece “caída” es rotura).
3) Menos calor, más protección
Si usas secador/plancha, baja temperatura y no lo pegues al cuero cabelludo.
4) Peina con cariño
Empieza por puntas y sube. El pelo mojado es más frágil.
5) Si usas siliconas: sin drama
Las siliconas no son “malas” por defecto: pueden dar suavidad y brillo, pero algunas se acumulan y obligan a usar limpiadores más potentes, lo que puede resecar si te pasas. Depende del tipo de pelo y del uso.
5) Cuidar el pelo por dentro (sin obsesión)
Tu pelo necesita energía y materia prima. Lo básico:
Proteína suficiente (el pelo es queratina).
Revisar si hay déficit de hierro y vitamina D cuando hay caída (con analítica, no a ciegas).
Y un recordatorio importante: suplementar sin necesidad puede jugar en contra. Hay nutrientes que en exceso se han asociado a caída (por ejemplo, vitamina A o selenio).
En versión Rocío: primero base, luego extra. Y si es extra, con criterio.
6) Mi “reset amable” de 7 días (si estás en modo caída/estrés)
Champú suave (ideal sin perfume si estás reactiva)
Acondicionador en puntas
Menos calor
Más agua + cena un poco más ligera 2–3 días
Paseo/actividad suave (según tu nivel)
Dormir lo que puedas
No es mágico. Es sostenible. Y eso es lo que funciona.